pepelopezmarin.es

Castedo, tras los pasos de Camps

Castedo y Camps saludan en una imagen de archivo publicada en el diario InformaciónLa alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, no es, claro está, Francisco Camps, pero sus situaciones políticas tienden cada día a parecerse como dos gotas de agua. Si Camps, aún declarado no culpable, acabó como acabó, como un apestado incluido para los de su propio partido, al paso que van los acontecimientos judiciales no es de extrañar que la primera autoridad de Alicante pueda seguir los mismos pasos. Incluso en la hipotética situación de que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana acabara declarándola también no culpable de las graves acusaciones por las que el magistrado del juzgado numero 5 de Alicante, Manrique Tejada, ha pedido al TSJ su imputación.

A modo de juego de futuro podríamos barajar la hipótesis de que la alcaldesa de Alicante saliese finalmente inocente de la investigación judicial en marcha sobre el presunto amaño del Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad a favor del empresario, dueño del Hércules y amigo de la propia edil Enrique Ortiz. Eso está dentro de lo posible y no es descartable que jurídicamente pudiera ocurrir, bien por falta de pruebas o por cualquier otra circunstancia derivada del proceso judicial en marcha.

Otra cuestión bien distinta es que llegados a este punto las preguntas que habría que hacerse podrían ser más o menos éstas: ¿Pueden permitirse los ciudadanos de la ciudad de Alicante otros dos años más el espectáculo de ver a su primera autoridad acusada de hacer un urbanismo a la carta para el empresario que está en todas las salsas  y ocupando por ende espacios relevantes en los más importantes noticiarios del país a consecuencias del desarrollo de la propia investigación judicial? ¿Se merece Alicante tener que soportar que España entera empiece a conocer de las entretelas, de las francachelas, de las fiestas en el barco del empresario constructor, de los viajes en comandita Castedo-Alperi-Ortiz al tiempo que se discutían y aprobaban los planos urbanísticos de la ciudad, las zonas a proteger en el término municipal, el sospechoso tráfago de carpetas desde despachos privados a despachos municipales y viceversa? Poder, está claro, que puede, otra cosa es que deba suceder.

Aquí estamos acostumbrados a esta música y a esta letra. Tanto que todo esto, por repetitivo, nos empieza a parecer un poco viejo, pero que esta canción vaya a ser la imagen principal que la ciudad pueda proyectar al resto de España durante los meses/años futuros es algo que Alicante no se merece. Si Castedo no lo entiende, que parece que no, alguien debería ahorrar tanto dolor y enseñarle la puerta de salida antes de que el daño sea, si no lo es ya, irreparable. Eso y que mientras esté ocupada en su defensa va a ser difícil que atienda a la ciudad.

El espejo de lo ocurrido con Francisco Camps debería servir a la propia Castedo y a su partido, el PP, de ejemplo para evitar cometer los mismos graves errores que allí se cometieron. Dos años negando la evidencia, dos años resistiéndose a dimitir, dos años perdidos en el (des)gobierno del Consell y dedicados mayormente a defenderse de las investigaciones judiciales y de las informaciones publicadas, dos años huyendo de los periodistas para acabar como acabó: exculpado por 5 a 4 por un jurado popular pero claramente condenado por la opinión pública y arrinconado por su propio partido. Nunca una sentencia de no culpable supuso mayor descrédito para el cargo y para la persona, nunca una absolución fue la peor de las noticias para el reo pasados los primeros momentos de la humana e incontenible alegría tras un esperpéntico juicio que dejó al descubierto las cuadernas del peor y más chusco de los modos posibles de hacer política.

Lo que España entera pudo oír durante las largas semanas del juicio de los trajes de Camps, lo mucho que allí se dijo, y, sobre todo, cómo se dijo, fue la losa definitiva que sepultó el ya cadáver político del hombre que, primero, negó, luego dijo que estaba deseando poder decir la verdad, que si faltaba solo un escaloncito, y que, instalado en su locura, cuando todo aquel esperpento acabó nos sermoneó diciéndonos  aquello  de que tras lo sucedido se consideraba mejor preparado que nunca… para ser presidente del Gobierno de España.

No creo que Castedo llegara a tamaña osadía, sus sueños de grandeza supongo no alcanzan a tanto, tampoco su alejamiento de la realidad parece que llegue a este dislate, pero si no es capaz de entender que en su situación actual y en estos tiempos tan difíciles no es cuestión de resistencias numantinas a mayor gloria propia y de sus afines, es que empieza a no entender casi nada. Y más cuando las evidencias, las pruebas, los datos que la Policía, los fiscales y jueces presentan contra ella son tan contundentes. No sabemos si suficientes para que finalmente recorra el camino que va de la acusación a la imputación y de esta a la condena, pero llegados a este punto parece claro que ni siquiera una absolución judicial sería ya la mejor de las salidas.

Ella misma, la alcaldesa Castedo, dijo en uno de los escasos momentos de sinceridad que se ha permitido en este tiempo que algunas de las escenas y compadreos entre los actores principales (Castedo, Alperi, Ortiz, el hermano de Castedo, el redactor del PGOU Jesús Quesada…) que deja traslucir el sumario no son para nada edificantes y “que hoy no las volvería a repetir”. Esperemos que sea consecuente con estas palabras y entienda que el solo hecho de haber sucedido así ya es razón más que suficiente para que no procure mas dolor la ciudad y a sus vecinos.

Hace un año, cuando las pruebas del presunto amaño apuntaban ya directamente a la alcaldesa y a su mentor, el exalcalde Luis Díaz Alperi, recuerdo que titulaba una crónica sobre la misma cuestión de esta guisa: “Castedo, tras los pasos de Alperi”. La sombra que persigue ahora la primer edil de Alicante es más estilizada y alargada que la del excalde de Alicante, tuvo mando en plaza en la sede del Consell y se llama Francisco Camps. Su herencia, la que dejó el presidente no culpable, es parte del dolor añadido que sufre esta comunidad sobre otras de este mismo país. Lo que ya no sabemos es si de lo que se trata ahora es de repetir aquel vodévil. En twitter @plopez58

El noticiero

Houston tenemos un problema: El documental que las farmacéuticas no quieren que veas

Música gitana ...y feminista

El debate de Juan Torres en La Sexta...

¿Quién ha mordido mis impuestos? o la historia de la deuda ilegítima

Así se las gasta la Marina española contra la protesta pacífica de Greenpeace en Canarias

Documental "Yo Decido. El tren de la libertad"

Suscripción

Acceso y registro

Los usuarios registrados podrán realizar comentarios sin tener que identificarse cada vez que escriben un texto.
Crear una cuenta

Webs amigas

CHAPA periodistas

Template Design © Joomla Templates | GavickPro. All rights reserved.