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Alguien ha decidido que Castedo es ya solo pasado

Sonia Castedo entrando al TSJ de la Comunidad Valenciana para declarar por una de las causas que tiene pendientes

Sonia Castedo tiene las horas contadas como alcaldesa de Alicante. Su situación, perdida ya la red que la cobijaba del principal periódico de la provincia que le mantenía con respiración asistida, se hace a cada hora más insostenible. A no ser, claro, que quiera acabar como una zombi en el Ayuntamiento.

Eso, su adiós, a estas alturas parece ya más que evidente. Y si cae Castedo, tras de ella es previsible aventurar que caerán algunos más, muchos más. Ya lo dijo ella: “Moriré matando”. Solo falta saber hasta dónde llega el grado de su crueldad cuando sea consciente de que está acorralada. Sus primeros síntomas son preocupantes. Ángel Franco ha sido su primera víctima. Pero habrá más. Muchos más.

En las últimas horas parecen existir otras evidencias. Todo apunta a que se está jugando en Alicante una partida a varias bandas y a gran velocidad que dificultan enormente el análisis. Unos, parece claro, intentan forzar la dimisión de Castedo por puro sentido común; otros, con intereses de despiste, que el caso Brugal-Rabasa-Alperi-Castedo acabe siendo el caso PSPV-Ángel Franco; un tercero –el diputado socialista Gabriel Echavarri- salvarse él de la quema aunque para ello tenga que matar de paso al padre, precisamente el citado Ángel Franco. Ya lo dijo él, Echavarri, en una entrevista en la Ser. Que iba a ser implacable fuera quien fuera el perjudicado por la mancha de la corrupción, se llamara Franco o se llamara como se llamara. Veremos si es suficiente para que la ola no le lleve a él también por delante. Cuando desatas la tormenta puedes prever cómo empieza la cosa pero nunca como acaba, y el diputado Echavarri es solo uno que pasaba por allí. Vamos, que no es de los suyos.

Lo que parece claro es que el reloj de Castedo es implacable y sigue machacón con ese tic-tac-tic-tac que le marca la puerta de salida. Se lo ha dicho su presidente, Alberto Fabra, (“Ella debe valorar qué significa para su acta esta segunda imputación”), y se lo hna dicho la responsable de organización de su partido, la consellera Isabel Bonig y la portavoz del Consell, María José Catalá ("Castedo conoce la línea roja de Fabra perfectamente"). Pero, sobre todo, lo dice el sentido común. Castedo es, ahora mismo, el problema y no forma parte de la solución. De ninguna solución.

Sonia Castedo y Alberto Fabra aplaudiendo en una imagen de archivoUna situación que parecía condenada a eternizarse, que ha pernanecido encallada y atascada en los pasillos judiciales durante años, ha empezado sorpresivamente a provocar movimientos telúricos en la ciudad. Y ello, a juicio del que esto escribe, por dos razones. Una, y principal, porque si ya era grave su situación –la de Castedo- por lo mucho sabido y conocido acerca de las andanzas con el tándem Ortiz-Alperi and Cia, su segunda imputación a cuenta del Plan Rabasa ha acabado por romper los restos de las ya menguadas defensas que hacían verídico el espejismo de que éstas aún impedían que el agua llegara hasta su despacho. Ni el PP, su partido, puede defenderla ahora si no quiere arriesgarse a ser arrastrado por la misma corriente, ni ella misma parece ahora estar en posición de defenderse si antes no se quita ella de los focos.

Y, segundo y no menos relevante, porque hay un factor nuevo en toda la tramoya de las últimas horas. Me refiero a la beligerancia periodística de un periódico, el diario Información, el más leído en la ciudad, diario que desde hace dos días está soltando toda su artillería contra ella. Se diría que sus responsables le acaban de retirar la red con la que tan bien la han cuidado estos últimos años. ¿Razones? El mismo periódico que en los últimos meses guardara un sospechoso silencio mientras otros medios –especialmente Ser Alicante y el diario El mundo en su edición de la Comunidad Valenciana, además de cadenas nacionales- sacaban día sí y día también petróleo periodístico de las conversaciones intervenidas por la Policía, ha acabado por girar sus cañones informativos. Alguien –aquí o de fuera, ellos sabrán- ha debido pensar que Castedo es solo pasado y que seguir un minuto más con ese silenciamiento a quien más comprometía era al propio periódico. Así que todo apunta  a que había que elegir. Y han elegido. Han decidido salvarse ellos y condenar a Castedo. Para tratar de entender el alcance de esta operación periodistica solo había que leer entre líneas las preguntas y comentarios que acerca de este extraño suceso se podían leer en las redes sociales: un periódico defendiendo/silenciando presuntamente a una presunta corrupta. Demasiado hiriente y alguien ha debido tomar nota.

Así que, llegados a este punto y momento, a Castedo solo parecen quedarle ya dos salidas, a cual peor. Irse a su casa, entregar su acta de concejal y seguir con su defensa jurídica desde su propio domicilio y con sus propios medios, o seguir los pasos de Ángel Franco, pedir la baja en el partido, dejar la Alcaldía pero seguir con su acta de concejal a la espera de que la tormenta amaine y ese proyecto de partido Sonia and Cía pueda empezar a caminar y dar sus primeros pasos. En twitter @plopez58

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