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Diez preguntas a Jesús Posada a propósito de Mar Esquembre

Jesús Posada da por bueno el informe policial que niega la denuncia de Mar EsquembreJesús Posada, el presidente del Congreso de los Diputados, cree a la Policía y no cree a Mar Esquembre. Jesús Posada se pone del lado de su comisario y trata de poner a la profesora de Derecho Constitucional de Alicante y conocida feminista que denunció haber sido obligada a desnudarse para acceder al Congreso a los pies de los caballos. Jesús Posada tiene todo el derecho a creer a quien quiera, pero antes, para que lo crean a él los ciudadanos, sería conveniente que respondiese al menos a las diez siguientes preguntas. No está en juego su palabra, ni siquiera la dignidad de la denunciante, está en juego la dignidad de la Cámara donde reside la soberanía popular.

Pregunta número 1. ¿Existe en el Congreso de los Diputados protocolo de seguridad para aplicar a los visitantes a la tribuna de invitados del Hemiciclo o las cosas se hacen según la “pinta” del invitado y según el humor de los agentes?

Pregunta 2. ¿Si existe –démoslo por bueno, aunque quizás sea ser demasiado benevolentes- contempla y/o permite este protocolo desnudar a las ocasionales visitas consideradas “peligrosas”?

Pregunta 3. ¿Fue por eso, por ser peligrosa, por lo que la profesora Mar Esquembre fue presuntamente obligada a desnudarse?

Pregunta 4. ¿Si lo contempla –el desnudo, digo- entonces habrá casos, muchos casos, de ciudadanos que puedan dar testimonio de ello y el problema sería ya otro, y si no lo contempla por qué no se hace público dicho protocolo? Mientras tanto, habrá que esperar – si las hay- que hablen las otras víctimas.

Pregunta 5. ¿Qué grado de discrecionalidad y de quién reciben las ordenes los servicios de seguridad para aplicar en cada caso medidas más o menos exhaustivas de cacheo?

Pregunta 6. ¿Hay cámaras de seguridad que graban la entrada/salida y la permanencia de los ciudadanos en el Congreso, y -suponiendo que existan- por qué no se ha dado a conocer la existencia de estas imágenes?

Pregunta 7. ¿Hay cámaras de seguridad en los espacios “apartados” a los que ocasionalmente se le obliga a pasar a los ciudadanos “sospechosos” y/o "peligrosos" a los que se les exige una revisión más “intima”?

Pregunta 8. ¿Si, como se supone, las hay, entonces por qué no se ha hecho publico su existencia, pues ello serviría para acallar muchas dudas y muchas voces?

Pregunta 9. ¿Si existiesen estas imágenes, en el caso de que existan, por qué no se alude a ellas en las notas oficiales y en las declaraciones del presidente, quedando todo en la versión de una –Mar Esquembre- contra otro -el informe del comisario de la Policía-, porque es impensable que existiendo alguien haya ordenado su borrado al estilo ordenador de Bárcenas?

Y pregunta 10. ¿Cómo justifica Posada finalmente que, según versión de la denunciante, una agente de Policía "acompañase" a la profesora en todo momento en el interior del Congreso o, cree, que este extremo también es producto de la invención de Mar Esquembre y no consecuencia, como parecería, del hecho de que Esquembre es una conocida feminista y que los acontecimientos a debate sucedieran escasos días después de la denuncia de las tres mujeres de Femen que desnudaron sus torsos para hacer visible su oposición a los cambios previstos en la Ley del aborto por el ministro Gallardón?

 De las respuestas negativas a casi todo lo anterior del presidente del Congreso (no hay protocolo, no hay cámaras, no hay quien controle a la Policía...) se infiere una grave e increible consecuencia: el Congreso deja en manos de la propia Policía una preocupante y peligrosa discreccionalidad que dejan a su vez a los ciudadanos inermes y sin posible defensa ante los presuntos excesos de celo de estos agentes que el caso que nos ocupa, además, es el de un conocido simpatizante del partido en el Gobierno. 

La consecuencia directa de todo ello es que el ciudadano no dispone de armas ni razones claras y contrastadas para responder a una pregunta final: ¿A quién creer? Uno, personalmente, cree a la profesora Mar Esquembre. Es difícil pensar que alguien como ella sea capaz de imaginar un episodio tan chusco y humillante si no ha ocurrido antes. Sobre todo si nos hacemos una última pregunta: ¿Qué ganaría ella si no fuera verdad? Lo que cuesta ya de creer es lo que gana Jesús Posada negándolo todo y dando credibilidad al comisario encargado de la seguridad del Congreso, sin aportar ni una prueba de las aquí citadas y no explicando casi nada de lo que verdaderamente importa en este caso y que está acabando por cuestionar el buen nombre de la Cámara donde (suponemos) reside la soberanía popular. En twitter @plopez58

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