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El explosivo cóctel de la basura de Alicante

Enrique Ortiz y Sonia Castedo. Foto El MundoSi metemos (es un futurible) en la coctelera estas palabras: “Sonia Castedo otorga el contrato del siglo (435 millones) de la basura de Alicante a Enrique Ortiz”, todo puede parecer legal, pero enseguida nos entran las dudas y es posible que nos dé por hacernos algunas preguntas que hoy siguen sin respuestas claras. Para tratar de averiguar algo de verdad de este cocktail habría que añadirle algunos otros condimentos que están más ocultos pero nos que ayudan a aclarar de qué explosivo combinado hablamos realmente aquí. 

Uno de estos mejunjes es que Enrique Ortiz es a día de hoy el principal y casi exclusivo beneficiario de las principales contratas municipales en los últimos años y que de lo que estamos hablando ahora es de que la susodicha contrata va a ser el principal negocio inducido desde el consistorio en los próximos años.
Otro ingrediente no menor es que Sonia Castedo y Enrique Ortiz son “muy amigos” (Castedo dixit) y que ambos están imputados por el TSJ en una de las piezas separadas del caso Brugal. Con este decorado de fondo lo propio sería reclamar luz y taquígrafos en el asunto para evitar llegar a pensar que la basura de Alicante pueda acabar ensuciando (aún más) a sus dos principales protagonistas, Sonia Castedo y Enrique Ortiz. ¿Es esto lo que está haciendo el Ayuntamiento? No parece. 
Primero. Y no lo parece porque la renovación de la concesión de este servicio municipal esencial no se está haciendo ni en tiempo ni en forma. Se ha esperado tan tarde en el inicio del procedimiento administrativo que no es descabellado apostar a que el único beneficiario de esta estrategia acabe siendo el actual concesionario, efectivamente, Enrique Ortiz-. Tan es así que este, en caso de no serle renovada la concesión, podría pedir una multimillonaria indemnización de 15 millones al Ayuntamiento por incumplimiento de contrato pese a las palabras de la alcaldesa insinuando que ha convencido al industrial para que renuncie a tal indemnización. ¿Convencido?, dice Castedo. ¿Cuando hablamos de 15 millones de euros por medio se puede convencer a alquien? Como mínimo es para poner en duda las palabras de la alcaldesa. 
Y, supuesto sobre supuesto, si esto fuera a suceder de esta guisa no es exagerado afirmar que en el proceder municipal no solo estaríamos habrlando de negligencia, sino que podríamos preguntarnos si no se estaría rozando eso ahora tan de moda en el mundo de la política que es la prevaricación, o lo que es lo mismo urdir un plan o tomar una decisión que dañe los intereses municipales a sabiendas. Y esto ya, bien mirado, serían palabras mayores.  
Segundo opción sospechosa. Ahora, tarde y mal, se hace el paripé y lo primero que trasciende es que el trabajo por el que en 2012 las arcas municipales desembolsaron 48 millones de euros, que ¡ahí es nada! se podía hacer por veinte millones menos, lo que presuntamente va a costar este año y que es como decir que tuvo un sobrecoste del 40% en números redondos que nadie explica. ¿Significa esto que se había planificado no renovarle a Ortiz y que por ello se le hizo este gracioso abono por adelantado? ¿Demasiado fuerte? Puede que no tanto. Que no se pueda demostrar que esto haya sucedido así no quiere decir que no tengamos derecho a hacernos algunas preguntas sobre el particular.
Y, finalmente, hay una tercera posibilidad. Que la nueva contrata no sea formal y legalmente otorgada a Enrique Ortiz, pero que el magnate de las basuras acabe siendo el que se lleve la pasta, que es lo que realmente importa. ¿Imposible? No lo crean. Esto fue precisamente lo que ya ocurrió en la concesión actualmente vigente cuando el anterior alcalde y padrino político de Sonia Castedo, Luis Díaz Alperi, repartió juego. La empresa de Enrique Ortiz quedó incialmente fuera de la adjudicatación, pero las vueltas que da la vida hizo que no pasaron muchos meses hasta que el servicio volvió a sus manos vía acuerdo con la adjudicataria real y legal, FCC. ¿Lo permite la ley? Si, claro, por eso se hizo. Pero es lo que tiene. Que una cosa es lo que parece y otra lo que es, que una cosa es lo que aflora y otra lo que esconde. Tal como le sucede al explosivo cóctel de la basura de Alicante. En twitter @plopez58 
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