pepelopezmarin.es

La última portada de Charlie Hebdo

Momento en el que uno de los autores de la matanza contra Charlie Hebdo se propone rematar en el suelo al agente de Policía malherido

Tras ver esa terrible secuencia de las imágenes del atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo en las que uno de los terroristas remata en el suelo a un policía malherido, lo fácil ahora es la condena sin paliativos, llamarles integristas, fanáticos, extremistas, iluminados, acabar con los adjetivos que demonizan. Lo fácil es convocar al duelo, detenerles, juzgarles, condenarles, pasar página como se pasa de una conversación a otra en un tarde de otoño. Eso, casi siempre, suele suceder así, pero seguramente todo esto no es ya suficiente. Ni deseable.

Lo otro, lo difícil es, posiblemente, querer hacerse las preguntas que duelen, las preguntas que lleven a las respuestas que curan. Eso, dolorosamente, casi nunca sucede. Hay, quizás, demasiados intereses, a veces por puro papanatismo, en que eso no suceda. Por eso, el mejor homenaje a las víctimas de Charlie Ebdo, a su irreverente lucha por la libertad de expresión, a su director, Stéphane Charbonnier (Charb), quien fatídicamente presagiara su propia muerte al afirmar que “prefería morir de pie que vivir de rodillas”, sería quizás intentar caminar por ese sendero minado y lleno de trampas y adentrarse en el terreno cenagoso en el que las explicaciones no son tan lineales ni tan en blanco y negro.

El actor Willy Toledo incendió –una vez más- las redes sociales con sus comentarios en Twitter al relacionar este trágico atentado con las acciones militares de la OTAN y el Pentágono en los países árabes que “están matando a millones de personas” (El Pentágono y la OTAN bombardean y destruyen países enteros, asesinan a millones, cada día. D verdad esperamos q no hagan nada?, fue su twit) y las respuestas, airadas, bienintencionadas y de condena contra el actor no se hicieron esperar. Pero, a la luz de todo esto, cabe preguntarse si tras de su comentario no había también un intento de hacerse estas mismas preguntas.

Cabe preguntarse también si no querer ver, no ahondar en esas cuestiones de fondo, no querer adentrarse en esos tonos grises que hay detrás de toda tragedia, en esa otra realidad que ocultan el duelo y la rabia del momento y que retrata a ciudadanos nacidos en Francia matando salvajemente a periodistas nacidos en Francia, no es otra victoria más de los fanáticos.

Entre las muchas aportaciones que Naomi Klein hace en su imprescindible libro de “La doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre” figura esta reflexión (no es textual): Si hasta ahora las crisis y los desastres en el mundo capitalista habían llevado parejas crisis del sistema, ahora las cosas ya no son así; ahora las crisis constituyen la gran oportunidad y el gran alimento del sistema para seguir creciendo, para seguir incrementando las cuentas de beneficios de grandes empresas sin rostro, de las grandes corporaciones, esas que nunca dan la cara pero que siempre ponen la mano para desangrar los recursos públicos. Ha sido así – y ella da datos que lo avalan- tras la guerra de Irak, tras Afganistán, Palestina, la URSS, Guantánamo, Katrina… y muy posiblemente lo sigue siendo tras las fallidas primaveras árabes de Egipto, Siria, Libia, tras los conflictos de Mali, Somalia...

Si esto es así, y muchos son los datos que apuntan en esta dirección, habría que preguntarse si quienes estos días asisten a los sepelios de las víctimas, quienes se esconden detrás de ellos, quienes hacen de las muestras de duelo un parejo ejercicio de cinismo, tienen algún grado de responsabilidad con lo que está pasando allí. Y, sobre todo y también, con lo que está pasando aquí.

Y todo esto nos lleva a una última cuestión, retórica si se quiere, pero posiblemente también necesaria: ¿Cuál sería la portada que los propios dibujantes y caricaturistas de Charlie Ebdo asesinados estarán debatiendo en el imposible consejo de redacción convocado tras su muerte para explicar su propia tragedia?

Quizás si somos capaces de imaginarla, de tocarla, de compartirla, seamos también capaces de empezar a hacernos esas preguntas tan necesarias que nos dejen ver más allá de los pasamontañas y los kalashnikok que ocultan el verdadero rostro de los culpables. 

El noticiero

Houston tenemos un problema: El documental que las farmacéuticas no quieren que veas

Música gitana ...y feminista

El debate de Juan Torres en La Sexta...

¿Quién ha mordido mis impuestos? o la historia de la deuda ilegítima

Así se las gasta la Marina española contra la protesta pacífica de Greenpeace en Canarias

Documental "Yo Decido. El tren de la libertad"

Suscripción

Acceso y registro

Los usuarios registrados podrán realizar comentarios sin tener que identificarse cada vez que escriben un texto.
Crear una cuenta

Webs amigas

CHAPA periodistas

Template Design © Joomla Templates | GavickPro. All rights reserved.