pepelopezmarin.es

Strauss-Kahn, el ángel caído o la imagen rota de la gran depresión

Strauss-Kahn en el banquillo de los acusados de un juzgado de Nueva York y escoltado por un policía. Foto REUTERSLa fotografía nos produce vértigo y confusión. Por un lado imaginamos, porque lo sabemos, que si arañamos el fotograma podemos adivinar un rastro impreciso del ascenso fulgurante, esa especie de brillo que da el poder y que es casi cegador cuando este es tan vasto como ha sido el del hombre de la imagen, Strauss-Kahn, el director gerente del FMI (Fondo Monetario Internacional), al que ahora lo vemos empequeñecido y sentado en el banquillo de los acusados de un juzgado neoyorkino cualquiera como consecuencia de la denuncia por violación y acoso sexual de la camarera de un hotel. Si nos abstraemos del pasado del personaje y observamos sólo la imagen, vemos el reflejo del ocaso, la derrota, el abatimiento de un hombre que se creía inmune. Ambos, pasado y presente, son símbolos de una forma de hacer política tan de este tiempo, la prueba de que algunas veces la distancia entre ser un ángel o un demonio, entre ocupar el centro de todos los deseos y su contrario, es una línea muy fina y delgada. La imagen humaniza al personaje y a nosotros nos reconforta como ciudadanos/espectadores con la Justicia universal.

Este alto ejecutivo se ha convertido en apenas unas horas en el símbolo del político que se creía capacitado para jugar con fuego sin quemarse, pero incapaz de atisbar el riesgo que ello conlleva cuando se traspasan ciertos límites, que él parece definitivamente haber traspasado. Y no hablamos ya de su gestión al frente del FMI, alabada por casi todos los tiburones financieros y por los presidentes a uno y otro lado del Atlántico, ni de su apoyo en la puesta en marcha de las políticas neoliberales y depredadoras de derechos sociales que marcan a fuego estos tiempos, sino de sus tentaciones y coqueteo continuo con el lujo como expresión de este mismo poder, algo que no parece haberle provocado contradicción alguna con su ideario socialista y sus ahora truncadas aspiraciones a ser el próximo presidente de la República francesa. La imagen de hace unos días en una calle de París, junto a su propia mujer y a punto de subir a un lujoso Porsche, parece, vista ahora, la otra cara de esta fotografía, un aviso del destino que él no supo leer y que la prensa francesa sí le sacó amplio partido.

Pero como las cosas no parecen ocurrir porque sí, si no que en muchas ocasiones pareciera que existe un camino por el que se transita hacia ellas, hay que recordar que antes de lo ocurrido ahora en Nueva York, antes de esta fotografía tan rotunda y definitiva, llena de matices, antes de este capítulo tan chusco de presunto acoso y violación a una camarera del hotel de lujo neoyorkino donde Kahn se alojó al módico precio de tres mil euros por noche, antes de su encarcelamiento en una celda de tres por cuatro metros en una prisión de alta seguridad donde ha pasado los dos últimos días, antes de verse obligado a usar cubiertos de plástico como metáfora del abismo en el que está, hay que recordar que el personaje ya pudo escapar hace unos años por los pelos delaffaire de la denuncia por acoso sexual de una abogada húngara que trabajaba bajo sus órdenes en el FMI.

Parece claro que lo de ahora tiene otro cariz, sobre todo porque ha sucedido en EEUU y allí estas cosas tienen otra lectura, social, sí, pero y sobre todo judicial y política. Por eso su fotografía, hundido en el asiento, escoltado y vigilado por un fornido policía que nos recuerda su condición de reo, su barba de tres días, lo convierten, para su desgracia, en el icono perfecto del ángel caído en los tiempos de la gran depresión. Esa pose de no saber qué esta pasando, de creer que todo lo de ahí fuera, el mismo fotógrafo que le mira a través del objetivo y al que él observa de reojo como si todo aquello no fuera con él, refuerza la imagen de ángel caído en desgracia por sus excesos. Esta fotografía va a ser su tumba política, independientemente de su inocencia o culpabilidad, independientemente de que lo ocurrido haya sido un acto delictivo o una trampa tendida por sus muchos enemigos políticos, entre ellos el propio actual inquilino del Eliseo francés, Nicolas Sarkozy. A veces, ya esta dicho, la diferencia entre encarnar a un ángel o a un demonio es muy delgada, aunque algunos, como el propio Strauss-Kahn, hayan estado ciegos tanto tiempo y hayan pensado que los equivocados eran los otros, los miles y miles de parados que sus decisiones han provocado, muchos de los que estos días han observado su imagen derrotada con un punto de ironía y de humana satisfacción. 

El noticiero

Houston tenemos un problema: El documental que las farmacéuticas no quieren que veas

Música gitana ...y feminista

El debate de Juan Torres en La Sexta...

¿Quién ha mordido mis impuestos? o la historia de la deuda ilegítima

Así se las gasta la Marina española contra la protesta pacífica de Greenpeace en Canarias

Documental "Yo Decido. El tren de la libertad"

Suscripción

Acceso y registro

Los usuarios registrados podrán realizar comentarios sin tener que identificarse cada vez que escriben un texto.
Crear una cuenta

Webs amigas

CHAPA periodistas

Template Design © Joomla Templates | GavickPro. All rights reserved.