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Tres hombres en un mar de mujeres

Sufragistas de principios del siglo XX¿Qué sentido tiene hoy el Movimiento Feminista y cuál es el papel de estos colectivos en un mundo tan cambiante y en constante crisis como el que vivimos? ¿Hay riesgo real de marcha atrás en los derechos de igualdad hombre-mujer en los llamados países occidentales? Éstas eran algunas de las preguntas que me hacía cuando iba el lunes último camino del acto de clausura del Aula de Debate y Formación Feminista que la Universidad de Alicante tiene en su sede de Ramón y Cajal. Durante casi dos horas no solo encontré una respuesta a mis preguntas, si no que me sirvió para hacerme otras: ¿Por qué los trabajos de estas mujeres, en muchos casos anónimos, tienen tan poco eco en los medios de comunicación y en la agenda política oficial que llena los noticieros? ¿Por qué algunas de estas aportaciones y logros tan importantes pasan a ser conocidas sin el sello de las mujeres que en gran medida los propiciaron? Son interrogantes que deberé seguir haciéndome.

Mi asistencia al acto se debía a una invitación casual y un poco a esa curiosidad ante un fenómeno al que los hombres de forma general nos enfrentamos en muchas ocasiones con una cierta prevención, bien sea de forma consciente, inconsciente, bien por puro desconocimiento. Quieres comprender pero te falta información. Quieres entender pero, lo quieras o no, te faltan datos. Así que –pensé- este era un buen momento para rellenar algunos de esos huecos.

A modo de descripción del escenario diré que sólo tres hombres estábamos en el aula donde se desarrollaba el acto (alguno de ellos asiste, al parecer, de forma regular a las sesiones y actividades que este colectivo realiza durante todo el año en Alicante). Éramos, decía, tres hombres junto a una treintena de mujeres, lo que ya de por sí nos describe una fotografía de situación, y todo para hablar de lo que importa a las mujeres que forman parte de este y otros colectivos similares.

Carmen Magallón, catedrática y aragonesa, científica y humanista, también feminista, no sé si por este orden, fue la encargada de ofrecer la conferencia que cerraba el curso. Su exposición fue un relato pausado y al tiempo comprometido sobre los conflictos internacionales, la búsqueda de la paz y la presencia de la visión de la mujer en la resolución de conflictos a lo largo del siglo pasado y su proyección e influencia en los grandes enfrentamientos sociales, económicos y de violencia estructural existentes hoy en día. Muchos de estos conflictos, lo sabemos, son silenciados o no suficientemente visibles a través de los medios de comunicación y tienen por víctimas precisamente a mujeres. Las crónicas periodísticas muchas veces optan por otros aspectos más interesantes como son el reparto del poder, la riqueza, la geoestrategia, etc.

Su queja, la de Magallón, fue la escasa presencia de mujeres en los organismos que deciden estas cuestiones; su denuncia, la falta de visibilidad del trabajo de las muchas organizaciones de este tipo que existen, también en España; su esperanza, que esto pueda cambiar con la acción coordinada de todas estas asociaciones.

De lo mucho que allí se dijo y debatió lo que más llamó mi atención es el escaso eco que el trabajo/denuncia de estos grupos feministas encuentra en el relato histórico más conocido por el ciudadano. Y ello, pese a que, como también se puso de manifiesto, muchos de estos mismos trabajos impulsados por mujeres y campañas de concienciación social antes y después de los grandes conflictos bélicos (guerras mundiales, conflicto de los Balcanes, etc.), han sido decisivos para la elaboración de parte de la legislación que hoy sustenta la arquitectura de las relaciones internacionales en este mundo, como es el caso de la creación de la propia ONU.

Es curioso, pensaba mientras escuchaba a Magallón, que la presencia masiva de mujeres en los medios de comunicación no haya cambiado tampoco esta mirada masculina, de competitividad feroz, de pura testosterona  como allí se dijo. ¿Tiene esto algo que ver con las estructuras de poder dentro de los grupos mediáticos? Es claro que parte de la respuesta debe ir por ahí. Los medios de comunicación reflejan la capacidad de influencia de unos y de otras.

Terminó el acto y aunque la doble pregunta que me hacía al principio tenía una sola respuesta, positiva en este caso, había ahora además otra certeza: lo que allí se dijo apuntala la necesidad de que estos grupos de mujeres puedan defender en igualdad de condiciones su visión en el abordaje de los graves conflictos actuales (la gestión del fin del terrorismo en el País Vasco puede que vaya a ser una buena piedra de toque en el caso de nuestro país).

En el camino a seguir, y a modo de resumen, sería aconsejable que fuera en este sentido. Si en la búsqueda de una salida a la actual crisis global nos dejan solo a los hombres, el camino no solo será más largo, sino que puede que también y seguramente vaya a ser más doloroso. Es lo que ha ocurrido otras veces. En su visibilidad, las de estos grupos de feministas activas a los que pude conocer un poco más de cerca, nos jugamos todos mucho. Las mujeres, seguro; pero seguramente los hombres también.

Esta es la fotografía y la crónica más o menos precisa que uno pudo obtener de un acto en el que, como decía antes, solo éramos tres hombres. Si se me permite la metáfora, algo así como tres hombres en un mar de mujeres. Sígueme en twitter @plopez58 y en la web pepelopezmarin.com

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