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El carnet de pobre... pero España no es Venezuela

Los gustos de este gobierno son curiosos. Son muchas las cosas que no les van. Por ejemplo sabemos que no le gustan los inmigrantes. Tanto que, a veces, sus medidas, sus órdenes difusas, esas de las que nadie se hace responsable, logran el objetivo de que los sueños de cientos, de miles, de subsaharianos, mayormente negros, acaben troceados como carne de picadillo en unas cuchillas de frontera a modo de cartel de bienvenida o ahogados en una playa de nadie.

El fotoperiodista Jaime Alekos entrevistado por Gonzo -La sexta- tras ser detenido por fotografiar un desahucio en Madrid

A este gobierno, ya digo, tampoco le gustan los buenos periodistas, como Jaime Alekos (mi reconocimiento, amigo) que cubren desahucios de gente sin recursos, gente que es echada a patadas de una casa que un Ayuntamiento como Madrid ha vendido antes a un fondo buitre para hacer caja (y cuando esto ocurre uno no sabe qué es peor, si lo del fondo o lo de buitre, o si el buitre es el mal fondo del Ayuntamiento mismo).

Como bien sabemos la gente que dirige este país tampoco tiene especial aprecio por los sindicalistas. Al fin y al cabo viejos obreros de fábrica reconvertidos en piquetistas que animan a la huelga cuando la huelga se convierte en el último remedio para que no te cierren la empresa, o te cambien la legislación laboral, esa que permitirá a poco que te descuides que te cierren la empresa sin más. Trescientos hay pendientes de juicio y (posiblemente) de cárcel.

Isma y Dani se enfrente a una petición de pena de 8 años y nueve meses acusados de participar en una protesta estudiantil

Bien sabemos que los estudiantes no son tampoco su predilección. Para ellos tienen recetas especiales, precocinadas en el altar del neoliberalismo, que consisten mayormente en poner filtros y más filtros para que el caldo no se mezcle con la parte noble del cerdo y que lleguen a la olla del reparto solo los que tiene que llegar. Y menos, claro, si son gente como Isma y Dani (mi reconocimiento también para ellos), dos jóvenes estudiantes catalanes para quienes el fiscal pide ocho años y nueve meses de cárcel por participar en una protesta estudiantil que tuvo lugar en un sitio donde ellos aseguran nunca estuvieron y cuya única prueba testifical contra ellos es la palabra de unos policías.

Un grupo de personas rebuscando comida en unos contenederos en una ciudad de España

Todo eso, que no le gustan los inmigrantes, los  buenos periodistas, los sindicales que se la juegan en una huelga, los desahuciados, los estudiantes que quieren estudiar… ya lo conocíamos por cómo legislan, por cómo actúan, por lo que hablan y lo que callan. Lo nuevo, ahora, es que parece que, definitivamente, tampoco le gustan los pobres. Que les han declarado la guerra y están dispuestos a acabar con ellos como sea.

Se han dado cuenta que no les salen los números, que no quedan bien en los carteles de la recuperación que han encargado a sus periodistas de confianza. Pobres y más pobres de esos que aparecen en los malditos informes de Cáritas, de la Casa Caridad de Valencia, informen que alertan de que cada vez son más y en peores circunstancias, más niños y más mujeres, pobres que afean las estadísticas, que colapsan los comedores sociales por -se supone- puro vicio. Son demasiados y es una estampa que no queda bien para ir como ellos van presumiendo por media Europa. ¿Qué dirán en Grecia?

A partir de ahora, por decreto, que es como esta gente suele hacer las cosas, no podrá ser pobre cualquiera. Quien aspire a serlo deberá pasar unas pruebas. Lo ha dicho el ministro Alfonso Alonso. Solo para ellos, para los más menesterosos, han inventado el carnet de pobre. Sólo ellos, los que pasen las pruebas de la más absoluta de las miserias, tendrán derecho a las ayudas (escasas) y a un plato caliente. ¿Y el resto? No hay problema. Se hará otro decretando su extinción.

Pero, claro, hay un problema. No sé si son conscientes del todo en este Gobierno de gustos tan curiosos de que éstas son precisamente las cosas que ellos nos dicen a cada momento que sólo pasan en Venezuela.  En twitter @plopez58

  

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