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Del 15-M al 19-J, ¿y ahora qué?... con Bob Dylan de fondo

Y ahora qué? Es, imagino, una de las preguntas que muchos de los ciudadanos de este país se estarán haciendo tras haber participado ayer 19-J en alguna del centenar de convocatorias realizadas por el movimiento 15-M. Sólo en España fueron cientos de miles los ciudadanos que se echaron a la calle en una protesta que recorrió ciudades de todo el mundo. En Barcelona, epicentro en los últimos días de varias batallas, políticas unas y policiales  otras, las primeras cifras apuntaban a que más de cien mil personas secundaron la protesta cívica y en Alicante la cifra pudo rondar fácilmente los diez mil. En todo caso, cantidades muy superiores a las que lo hicieron el 15-M y cuyas marchas fueron el pistoletazo  de salida a la toma pacífica de las plazas por los indignados, con Sol como epicentro del movimiento de esta nueva revolución pacífica.

¿Y ahora qué? La propia estructura horizontal del movimiento, su desorganización organizada alejada de las estructuras clásicas de los partidos y sindicatos, la ausencia de líderes reconocidos, el carácter aparentemente utópico y genérico de algunas de sus demandas, podrían hacer pensar que estamos ante el punto álgido del movimiento y que en los próximas días-semanas vamos a asistir a su paulatina descompresión, incluidas las marchas hacia Madrid ahora en pie. Habrá quien apueste a que los rigores del verano, el cierre de las universidades y los institutos y la previsible carencia de respuestas por parte de los gobiernos y de la UE (la protesta de ayer estuvo centrada en el No al Pacto del euro), será determinante para que este futuro inmediato esté escrito con letras de desmovilización y frustración.  Otros, más optimistas, opinarán en sentido contrario  y defenderán que precisamente esta estructura horizontal con las redes sociales e internet-24 horas como base y pegamento, es precisamente el valor añadido que hace de cualquier vaticinio clásico una mera hipótesis sin mayor certeza. Y que lo que en otros casos sería un déficit aquí se pueda presentar como un valor añadido.

En todo caso parece claro que la capacidad de seguir en la calle puede contar con,  al menos, dos factores a su favor. Uno, que las cosas social, política y económicamente hablando no van a ir a mejor. Los  recortes sociales van a continuar siendo el paisaje próximo y cotidiano por imperativo de los mercados y obediencia ciega de los gobiernos, en tanto que la lucha contra la corrupción política y económica (otro de sus grandes ejes de denuncia) no parece estar en las agendas de los grandes líderes, ni ocupar el orden del día de los G-8, G-20, FMI y demás reuniones de alto nivel.  El otro factor favorable podría ser la capacidad de sus creadores/impulsores para reinventarse. La toma pacífica de las plazas fue, sin duda, uno de esos actos que golpearon fuerte la conciencia dormida de la sociedad española hasta el punto de que en poco tiempo lograron un apoyo mayoritario de la ciudadanía. Pero aquello ya pasó y los resultados no parecen tangibles, ni fáciles de conseguir sus demandas, el cansancio puede aparecer y, como algunos han afirmado, sólo es cuestión de tiempo para que todo acabe como empezó: un sueño que fue bonito mientras duró, pero del que solo cabe despertar.

Quizás, suceda que, en verdad, lo que sobra es todo lo dicho hasta aquí, incluida la pregunta  del  ¿Y ahora qué? Verlo de esta manera cortoplacista puede que sea también viejo y caduco. Quizás sólo baste con escuchar otra vez a Bob Dylan cantar su mítico “Blowing in the wind” (La respuesta está en el viento) ( http://es.scribd.com/doc/30339778/Blowing-in-the-wind-LETRA-EN-ESPANOL-E-INGLES)  y comprobar que casi cincuenta año después las cosas no han cambiado tanto. Que muchas de las preguntas que el genial poeta y músico americano lanzaba al aire de entonces siguen hoy sin respuesta. Quizás solo sea cuestión de poner oídos para entender que hay preguntas que no deben hacerse. Más que nada porque hay cosas que siempre vuelven. Posiblemente, porque siempre estuvieron entre nosotros. Y así parece que van a seguir. 

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