pepelopezmarin.es

Un trozo de cielo con estrellas para Wilfrido y Mercedes

Wilfrido y Mercedes podrán seguir durmiendo en su cama y viviendo en su casa unas semanas más. Sus tres hijos pequeños de diez meses, dos y diez años podrán hacerlo también. No es mucho, pero para ellos es seguramente más de lo que imaginaban. Han obtenido un aplazamiento a su sentencia de muerte en vida. La autoridad judicial, el último recurso cuando en este país se han quemado todas las fases de la indecencia, ha aceptado que este matrimonio con tres niños que vive en la calle Garbinet de Alicante puedan seguir utilizando la que ha sido su vivienda en los últimos diez años. Es solo una ventana, pero por ella puede colarse algo de la luz que necesitan para seguir adelante.

Cuarenta y ocho horas antes de que esto sucediera este mismo juez había considerado, y dictaminado, que esta familia, los Wilfrido-Mercedes, eran un peligro para las cuentas de Bankia y el buen orden establecido de la legislación hipotecaria de este país. La fecha y el lugar estaban decididos: viernes 8 de febrero, a las diez  de la mañana, la comisión judicial debía proceder a la orden de desahucio. Un puñado de personas, casi las mismas de otras veces, lo impidieron. Los milagros, a veces, existen. Y este parece que ha sido uno de ellos.

La historia de esta familia inmigrante no es tan distinta a la de otras miles de este país, acaso cientos de miles, que en los malditos años de la crisis han sido expulsadas de sus hogares a empellones porque el destino les jugó la mala pasada de quedarse sin empleo. La historia de esta familia, de Mercedes, de Wilfrido y de sus tres hijos, no es, decía, ni siquiera la más cruel: la mujer perdió el empleo hace unos meses pero Wifredo sigue teniendo  trabajo y con sus pocos más de mil euros de salario por delante ha intentado negociar con el banco, con Bankia para ser exactos, una solución a su caso ante la imposibilidad de pagar hipoteca y dar de comer a sus hijos al mismo tiempo. Que si dación en pago, que si alquiler social… Pero nada de nada, la única respuesta del responsable del banco rescatado con los impuestos de todos, también con los de Wilfrido y su mujer, fue el engaño y el abuso de posición. “Me dijeron que si quería una solución debía de dejar de pagar y luego pedirlo, y cuando lo hicimos nos encontramos con que era mentira”, relataba ayer amargamente Wifredo a los periodistas y activistas que aguardaban en la puerta del domicilio  familiar a la resolución de su caso.

Afortunadamente, en su infinita desesperación, Wifredo se cruzó con Stop Desahucios Alicante y su problema empezó a tener una posible vía solución. En apenas 48 horas se llevó a cabo una movilización por las redes sociales para tratar de forzar que el juez que había dictaminado que el caso número “x”, el de Wifredo y su familia, no estaba dentro del decreto aprobado por hace unos meses por el Gobierno de la nación, cambiase de opinión.  

Pasadas las 11:00 horas un vehículo se acercó al domicilio de Wifredo donde unas decenas de personas aguardaban. Por la ventanilla derecha del coche el copiloto mostró a todos el papel que lo resumía todo. El juez había aceptado aplazar el desahucio y prorrogar hasta el 19 de abril el alzamiento. En el mismo vehículo viajaba Mercedes, una mujer pequeña pero que parece valiente, y quien al salir del coche junto a su hija para hacer sus primeras declaraciones a los periodistas que la esperaban, parecía bañada en lágrimas. Apenas le salía la voz del cuerpo y sus ojos eran un inmenso charco lloroso, suponemos que de felicidad y de dolor al mismo tiempo. 

Hoy, y durante los próximos dos meses, Mercedes y Wilfrido no tendrán que pensar en cómo explicarles a sus hijos por qué son expulsados como animales de la casa que tienen casi pagada, por qué no es posible que la devolución de la casa nos les condene a pagar una deuda injusta e inhumana, por qué no es posible acordar un alquiler social que beneficiaria a todos, todas esas respuestas se las pueden ahorrar aunque solo sea por unas semanas.

Es cierto que sólo hablamos de un plazo de dos meses, poco más de sesenta días, pero cuando has visto que tu final ya había llegado y que el reloj de tu vida en la que es tu casa no le quedaba ni siquiera arena para darle la vuelta, entonces dos meses te deben parecer un tesoro. Más o menos como si te regalaron un trozo de cielo lleno de estrellas cuando todo lo que ves a tu alrededor son amenazadoras nubes y amenazadoras tormentas que nadie te sabe explicar. En twitter @plopez58  

El noticiero

Houston tenemos un problema: El documental que las farmacéuticas no quieren que veas

Música gitana ...y feminista

El debate de Juan Torres en La Sexta...

¿Quién ha mordido mis impuestos? o la historia de la deuda ilegítima

Así se las gasta la Marina española contra la protesta pacífica de Greenpeace en Canarias

Documental "Yo Decido. El tren de la libertad"

Suscripción

Acceso y registro

Los usuarios registrados podrán realizar comentarios sin tener que identificarse cada vez que escriben un texto.
Crear una cuenta

Webs amigas

CHAPA periodistas

Template Design © Joomla Templates | GavickPro. All rights reserved.