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Alicante, tierra de acampadas

campo-mirraAlicante se está acostumbrando a las acampadas. Unas de esperanza, otras de vergüenza. Todas consecuencia del mismo fenómeno: el robo de unos y la desvergüenza de quienes la gobiernan. Es el nuevo paisaje al que tanto cuesta acostumbrarse.
La primera, la de la esperanza, está instalada en el centro, a escasos metros de la Estación de Renfe, frente a Diputación, en pleno Alfonso X el Sabio, y a las puertas de una oficina de Bancaja, esa que ahora la llaman Bankia, que cambiar de nombre ayuda a ocultar el pasado pero no las consecuencias de sus desmanes. La protagonizan un grupo de héroes anónimos, gente de Stop Desahucios y de la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca). Ahí llevan más de dos meses, todo un récord en una ciudad acostumbrada a mirar y no ver para recordarnos que los desahucios de viviendas son hoy un nuevo y moderno crimen de estado contra la humanidad. Combatiendo el frío y la indiferencia de los que pasan y miran para otro lado, recogiendo la solidaridad de unos pocos, demasiados pocos según cuentan ellos mismos, ahí permanecen combatiendo el frío de fuera y el de dentro, que es, seguro, el que más duele y más heridas deja.


La otra, la de la vergüenza, es consentida, casi se diría que provocada y promocionada. Viene a ser algo así como el mensaje y la tarjeta de presentación que las autoridades quieren hacer ver a quienes siendo nosotros no son de aquí y un día vinieron en busca de un trozo de futuro bajo el cielo de esta tierra.
Para relatar esta segunda acampada nada mejor que tomar prestado el relato de Zëineb Toumi Emporwerme, mujer tunecina y trabajadora de la Casa del Mediterráneo de Alicante, que ha sentido en primera persona el aliento del desprecio y la xenofobia institucionalizada al permitir este tipo de escenas en la piel de la ciudad. Les dejo a solas con sus palabras, las que me ha trasladado a través de las redes sociales de las que ella ha sido y es testimonio continuo por ayudar a cambiar su tierra, Túnez. Y ahora, también, esta, la suya:

Las colas duran varios días. Foto diario INFORMACIÓN
Las colas duran varios días. Foto diario INFORMACIÓN

“Quiero denunciar lo que pasa con nosotros, los inmigrantes, cuando tenemos que presentar nuestros documentos para renovación de residencia. ¿Me ayudas? Soy negra, mulata, mora, morena, china, gitana, rumana, con velo, analfabeta, confundo “p” con “b”, no tengo trabajo, soy muchacha de hogar, soy subsahariana, llevo niqab, tengo trenzas, tatuajes y henna, hablo mi idioma, soy bereber, vengo de la India, soy brasileira, llevo mi niño atado a mi espalda.... Soy inmigrante, soy libre , hija de mi tierra. Hoy he estado en C/ Campo de Mirra nº 6 donde haces cola desde el domingo por la tarde para que te atiendan el martes a las 11... si funciona el servidor y hoy no funcionaba.

 Pronto mi reportaje sobre un día en la cola de los inmigrantes en Alicante”.
“Hoy he tenido que cambiar mi cita, la tenía para hoy pero además de las colas y el caos, no funcionaba el servidor.... voy a ir el 23/01 y quiero que vaya conmigo un periodista y un fotógrafo. La gente ahí espera y aguanta. Yo no puedo resignarme ni aceptar que por ser inmigrantes nos tengamos que callar. Veo sus caras y admiro aquella diversidad. Soy una de ellos y mi voz será la de todos”.
“Al interior, la situación es peor. No hay aseos, ¿por qué? Por seguridad. Prohibido entrar con el carro del bebe. Madres y padres ahí con sus niños recién nacidos, preparando el biberón, intentando evitar que llore.. que duerma mientras el tiempo pasa y los números del turno, parados.... Ocho funcionarios y en sus caras ves compasión, pero no podían hacer nada... problema del servidor. No tenía derecho a entrar sin que llegue mi turno pero lo hice y pedí que me cambien la fecha de mi cita... es que no voy a esperar por nada”.
“Otra cosa. Hay tres colas diferentes. La mía es para gente con cita y fecha comunicadas por correo ordinario. Yo recibí mi carta con la cita y la aprobación de mi solicitud de renovación desde el 22 de octubre 2012, pero me la dieron para el 15/01/2013. Pagué mis tasas y fui esta mañana, al llegar me dicen que han subido las tasas y debo ir a pagar la diferencia... 0,18 céntimos por esta diferencia se gastan 3 folios y me hacen perder 30 minutos más... soy uno de lo casos...”

La acampada ante Bankia lleva más de dos meses en el centro de la ciudad
La acampada ante Bankia lleva más de dos meses en el centro de la ciudad

“La segunda cola: los más de 200 personas que esperaban sin cita vienen de diferentes ayuntamientos y sólo pueden pedir cita en una cola interminable en la calle Campos de Mirra... gente que lleva viniendo más de una vez, de dos y de tres... Saben que al día dan 50 números y es probable que no les toque hoy, pero hay que esperar, ¡quién sabe!”. La tercera cola es para recoger la tarjeta”.
Son sus palabras, las de Zeineb, palabras que duelen, palabras como cuchillos, que supuran rabia, palabras que esperan respuestas que me temo no llegarán, explicaciones de gente, de responsables como la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León, de quien esto depende, que se limitará a no hacer nada, o peor, a anunciar remedios que serán, otra vez, promesas escritas en el aire.
Ya digo, Alicante, tierra de acampadas. Unas, de esperanza, y otras, de vergüenza. La dos caras de una misma ciudad que está permitiendo que le roben el futuro como antes le sustrajeron el pasado y el presente. En twitter @plopez58

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