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La gran montaña de la (im)posible confluencia entre IU-Podemos en Alicante

Imagen de unas de las dos salas de la Sede de la UA donde se celebró la asamblea de la confluencia de Guanyem Alacant

Quienes han subido alguna vez a una gran montaña bien saben que en medio de esa subida, de este trayecto, hay momentos de desfallecimiento y momentos de euforia, que hay momentos en los que es tan posible creer que se puede seguir ascendiendo y hacer cima como momentos donde se piensa que las fuerzas son ya tan justas y las dificultades tantas, que difícilmente se alcanzará el objetivo. Y que, llegados a ese punto y aconsejados por la prudencia, es mejor darse la vuelta y volver al campamento base. Así parece andar la confluencia política de una parte de la izquierda de Alicante entorno al proyecto político Guanyem Alacant.

Puede que sea este precisamente el instante en el que se encuentre este movimiento –la cima la ven, pero no saben si quieren y pueden ascender hasta allí-, y la posibilidad de confluencia real en Guanyem Alacant de una parte importante de la izquierda social y política de la esta ciudad, una alianza que, digámoslo claro, en este momento ha quedado reducida a dos elementos centrales, Izquierda Unida y Podemos, y cuyos principales protagonistas aún no saben bien si quieren seguir avanzando en ese dificultoso camino o prefieren buscar el cobijo montaña abajo. Porque esa es, o esa parece, ahora mismo la gran disyuntiva. Saber lo que se quiere.

La asamblea deliberativa –así la definieron los convocantes- celebrada este lunes en la Sede de la Universidad de Alicante, sirvió muy posiblemente para visualizar que la posibilidad de éxito –la confluencia real- está tan cerca y tan lejos como la posibilidad misma de fracaso. La veintena larga de intervenciones de los asistentes dejó tan clara la necesidad de unir fuerzas como única manera y vía de poder alcanzar la herramienta del poder municipal que haga posible el sueño de poder "cambiar la cosas", como las dificultades reales del camino. Todos - o mejor, casi todos- intervinieron para hablar de unidad apelando al corazón y a los sentimientos, pero casi todos se ponían excusas que impedirían supuestamente hacer ese camino de forma mancomunada, apelando ahora a la razón, a los estatutos del partido, a las líneas rojas, a eso que algunos llaman la mochila, la historia, las siglas... Una de las intervenciones, una mujer, lo definió con gran acierto literario y politico: “Nos separan las diferentes maneras de ver las mismas estrellas”. Y, aquí y ahora, no parece claro que la luz de esas estrellas vaya a ser suficiente luz que permita hacer el camino en noche tan cerrada.

Miembros de la mesa que moderaron la asamblea de Guanyem AlacantAsí que, otra vez y van…, los asistentes no militantes en uno de los dos bandos –IU y Podemos, que los había y numerosos- salieron de allí convencidos de que lo hacían peor que habían entrado. Convencidos de que de la cuesta de la montaña es, a cada día que pasa, más y más empinada. Buscaban, sí, fórmulas de alianza, pero las intervenciones apelaban más a la desconfianza entre unos y otros, a las acusaciones veladas de supuestas intenciones ocultas de laminar políticamente al otro, a fórmulas jurídicas –partido instrumental, coalición electoral- que alejaban cualquier posibilidad de confluencia. Juan Antonio Ríos Carratalá (IU) y Jesús  Bustos (Podemos) presentaron las dos “ofertas de diálogo y encuentro” basadas en un partido instrumental, pero discreparon en el envoltorio. Y ese envoltorio, la diferente manera de ver las mismas estrellas, es ahora mismo una sima de considerables dimensiones que hace pensar que la confluencia no es posible, y, peor aún y a juicio de algunos de los asistentes, hace pensar que, llegados aquí y visto lo visto y oído lo oído, es “ya poco deseable”.

Pese al clima general de pesimismo expresado a este cronista por varios de los asistentes al finalizar la asamblea, uno de los también presentes, miembro de Izquierda Unida por más señas, pero claro partidario de la confluencia, se mostraba convencido de que la marcha hacia la cima seguía adelante pese a todo lo vivido ayer. “Yo salgo optimista, esto lleva su tiempo de cocción, son pasos que hay que dar, pero creo que, al final, habrá acuerdo”. Un acuerdo que, a juicio de esta persona, vendrá muy posiblemente indicado y señalado “desde arriba”. Desde las cúpulas de Izquierda Unida y de Podemos. Y eso, me pregunto, no sabemos si entra de lleno en la vieja o en la nueva política. O, ya puestos, si tiene que ver con las estrellas y las dificultades del camino y la (im)posible subida a la montaña del principio en la que sus principales protagonistas parecen empeñados en no querer recorrer. 

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